Sonó el móbil. ¿Que hora sería? ¡Las diez de la mañana! Me aparté los pelos de la cara, y contesté, con voz ronca:
- Nora, ¡Buenos días!- Dijo alguien con voz alegre, pude acertar que la voz era masculina.
- Buenos dias- Dije, con voz ronca- ¿Quien eres?-Pregunté, con suavidad.
- ¿No me reconoces Nora?- Dijo la voz sorprendida- ¡Soy Lucas!
- ¡Lucas!- Dije alegre- Buah perdona, no te había reconocido.
- Nora, juego un partido dentro de una hora, me gustaría que vinieras a verme jugar- Dijo directo al grano.
- Me encantaría- dije sin más- Estaré allí animándote Lucas.
-Gracias, nos vemos allí- Dijo antes de colgar.
Estaba nerviosa. Tenía una cita con él dentro de una hora, y no sabía que ponerme. Salté de la cama y me metí en la ducha. Me arreglé el pelo, me cepillé los dientes, y me vestí. Finalmente me decidí por unos tejanos desgastados, mis Converse all Star y una camiseta del equipo. Yo hacía patinaje en el mismo club donde él juega al fútbol. Salí de casa, me subí en la bici. Todo y estar ya en primavera, seguía haciendo frío, subí rapidamente a por mi sudadera.
En el campo de futbol había mucha gente. Más tarde me enteré de que en el partido se decidiría qual de los dos equipos sería el campeón. El partido estaba emocionante. Iban empatados uno a uno. De golpe todo fue muy rápido. Le pasan la pelota a Jorge, que este se la pasa a Pablo, y finalmente Lucas la coge y mete un gol increíble. Aplaudí un montón, y aún más, cuando miró hacía donde yo estaba, con los demas, y me señaló. Fue increible. Me había dedicado el gol.
Todo acabó, con victória de los míos, una jornada increíble. Cuando todos salieron del vestuario, fuímos a dar una vuelta todos. Los chicos del fútbol, con otros jugadores del equipo de balonmano, y unas cuantas patinadoras.
Lucas me acompañó a casa. Y... pasó algo alucinante. Me besó. Se acercó lentamente a mi, me acarició la mejilla y me dió un beso inolvidable en los labios.
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