"Partícula o móvil es el nombre que le asociamos a un cuerpo en movimiento..."
Miro el reloj; 5, 4, 3, 2, 1,... Timbre ¡Biien! Viernes...
Salí de clase, y me dirigí a mi taquilla. Todo y que, no llegué. Por el camino, iba tan lanzada, que no vi a Carlos (un chico monísimo, un curso mayor que yo) y chocamos. Básicamente no me veía; llevaba la carpeta de arte, el libro de historia y los interminables apuntes de físca. Por suerte, no salimos heridos, pero se cayó todo por el suelo; folios, carpetas, su mochila y mi iPod, que lo llevaba en la mano que me quedaba libre.
"¿Estas bien?" me dijo con un hilo de voz. Carlos era el típico chico que nadie nota si está o no. Tímido. "Sí, mas o menos. Espera, que te ayudo a recoger" Le dije, segura de mi misma. Entre los dos recogimos todo lo del suelo, y fuimos a la salida. Me quede helada, el autobús no estaba. "Mierda" dije mosqueada. Aquel día justo Irune no vino a clase, y no pudo avisar al conductor de que faltaba yo por subir; y Sandra vuelve a casa con su hermano mayor en moto.
Carlos notó que algo me pasaba. "Nora, ¿Vuelves en bus a casa?" "Me parece que no, Carlos, se han ido sin mi..." le dije, con una lagrima a punto de acariciar mis mejillas. "Si quieres, te llevo yo a casa, voy en moto, no me cuesta nada acercarte a tu casa, Nora" "¿Enserio?" Dije, secándome las lagrimas. De golpe me dio la mano, y nos dirigimos hacia su moto. Guardamos las cosas en el pequeño maletero del vehículo y sacó un casco. "Siempre llevo uno por si pasa algo, a Marco le encanta que le lleve" Dijo entre risas. Le sonreí y me puse el caso. Carlos se dio cuenta de que tenía algún que otro problema para atarme el caso, y se acercó a mi para echarme una mano. De golpe, susurró que nunca había visto unos ojos como los míos. Mis ojos. Mis simples ojos, que eran de un color verde oliva, muy corriente. Él, se había fijado en ellos.
Le dí las gracias cuando aparcó delante de mi casa, y bajé de su vespa negra. El me comentó si me aptecía dar una vuelta a la tarde, y le dije que me encantaría, todo y que prefería llamar a Lucas, de quien estaba totalmente colada, pero bueno, Lucas tendría entrenamiento de fútbol, así que suponía que no me cogería el mòbil.
Llamé a Irune, y después a Sandra. Tenía ganas de contárselo todo a las dos.
Sobre las cinco de la tarde, Carlos llamó a la puerta de mi casa. Me puse el casco y pasé una de las mejores tardes de mi vida a su lado, mejor dicho, detrás suyo, agarrada a su cintura.
m'encanta Anabel, tammé m'encanta el nom de Lucas! *-* segueix escribint :)
ResponderEliminarGracias guuapa! :D
ResponderEliminar