martes, 3 de mayo de 2011

Depresión, desesperación.

¿Cómo escribir después de todo lo que ha pasado?
He dejado esto abandonado, y con razón.
Todo ha ido de mal en peor.
Irune, ha empeorado. Ha causa de saber que Sandra se marxava a Inglaterra.
Sandra, se ha mudado. No quería, nadie quería, pero devía.
Lucas, me ha dejado. Ahora somos amigos, pero, le echo de menos.
Yo, más sola que la una, me consuelo llorando sobre mi cama, con canciones deprimentes.
Y sé, que no sirve de nada, pero es lo unico que puedo hacer.
Ya no me consuelo en nadie, nadie me puede consolar.
Me siento sola, en este mierda mundo, en esta mierda vida.
Sólo quiero llorar.
Suerte de Carlos, que parece que es el único que me entiende... o eso creo.

miércoles, 6 de abril de 2011

Sábado 2

La fiesta fue increible. Llegé tan cansada que no me dió tiempo a escribir, y al día siguiente tenía competición.
Fue... Inolvidable... la pena, faltava Irune...
Poco a poco (muy poco a poco) iba superando la falta de una de las personas más importantes de mi vida.
Bueno... explicaré la fiesta...
Lucas me pasó a buscar, és estaba increíble; iba con su polo blanco, unos tejanos desgastados claritos y unas convers all star, algo muy normalito, pero a él le sentaba fenomenal. Yo llevaba un vestido corto y blanco, por las rodillas con unos tacones monos y comodísimos. 
Ya no era la típica fiesta de niños de 10 años, con chucerías, bocatas y piñata... Era una FIESTA de verdad.
Cuando llegamos, ya había mucha gente. 
La fiesta trataba sobre el blanco. Tenías que ir vestido de blanco, o como mínimo de colores claritos.
Empezamos a bailar "more" de Usher. Y así toda la noche. me sirvieron un mojito. Había bebido alguna vez, en verano, algun sorbito, pero no uno entero. Iba contenta. Me reía por todo, y por unos momentos, me sentía flotando. Lógicamente, flotaba. Lucas me sostenía entre sus brazos; era muy romàntico. Me llevaba en sus brazos, como a una princesa, y me besó en la frente. Cuando me di cuenta estabamos delante de mi casa. que dulce era Lucas...
Me dejó en el suelo, y me abrazó. Me besó muy fuerte, y me dijo que nunca me dejaría.
Estamos a miércoles, y aún llebo el subidon; del mojito y de sus increibles besos.

domingo, 3 de abril de 2011

¿Que más podía pasar?

Me levanté aquella mañana. Tan sólo eran las seis y media de la mañana. Me metí en la ducha. Me hice el recogido obligatorio de la competición y me puse las lentillas. Me puse la malla, y cogí la bolsa de los patines.
Mis padres me dejaron el la entrada de aquel enorme pabellón. Me tocaba salir sola, sin el grupo, a patinar, ya que había sido la más buena en los entrenos. 
Las nueve. Después de una hora de coche, y media hora de calentamiento, empezaba la competición. Lucas se había metido en la cabeza que quería venir, y mis padres lo trajeron. Estaba muerta de verguenza.
Las diez y cinco. Segía sentada en el vestuario, cuando dijieron mi nombre "Nora De la Cruz, salga a la pista". Era mi turno. Besé mi colgante de la suerte (un simple colgante de la paz, que llevabamos las tres, Sandra, Irune y yo) y salí a la pista. Miré las gradas. ¡Estaban exageradamente llenas! Sonó la musica. Era el B.S.O del Titánic. Me la sabía de memoria. Me encantaba. Empezé el baile.
Diez y diez. Todo había salido impecable. Ninguna caída, ningún tropiezo, ninguna distracción.... Todo increible. Irune era la mejor del equipo, habría venido ella al no ser por... por... por eso... No quería recordar lo que había pasado aquella semana. Se me inundaron los ojos de lágirmas. 
Doce y veinte. Nos llamaron a todas la patinadoras. Era la hora de anunciar las ganadoras. Empezaron por las más pequeñas, y  fueron subiendo de categoría.
Una menos cuarto. Anunciaban mi categoría. Cadete (15-16 años). Me vino a la cabeza la gran frase "And the winner is..."  Se me escapó una risita. "Y la ganadora es... ¡Nora De la Cruz!". No me lo creía. Yo. Yo había ganado.
Tres y quarto. Nos dirijíamos hacia urgéncias. Si, urgéncias. Me tropezé bajando las escaleras del pabellón, y suponía que me había esguinzado el tobillo.
Al fin salimos de aquel infierno. Salí en muletas. Dos semanas... vaya mierda...
Me quedaba una eterna semana. En muletas, con reuniones y encima, sin Irune...

miércoles, 30 de marzo de 2011

Un miércoles infinito...

Me levanté, y ví que era miércoles. Me levanté y me vestí. No tenía ganas de nada... ya quedaba menos para el fin de semana...
Un día normal en clase... Sin ninguna novedad. 
Me extrañó una llamada, la de Irune, a las tres de la tarde... Hoy también había faltado a clase, y eso seguía siendo extraño. Decía de quedar conmigo en su casa a las cuaatro. Acabé de comer, recogí, i cogí la bicicleta para dirijirme a su casa.
No me sorprendió que al llegar Sandra me abriera la puerta. Las dos subimos a la habitación de Irune. Al entrar, Irune nos hizo sentar en su cama. Me encantaba la habitación de Irune...
-Os he llamado porque os tengo que contar una cosa... - Empezó Irune.
Me la quedé mirando. Irune era muy delgada, desde que la  conocí al principio de la ESO, pero, la veía mucho más delada últimamente.
-Chicas...-Irune tragó saliva- Me voy.
-¿¡Qué?!-Chillamos a la vez Sandra y yo.
-¿A dónde? ¿Por qué? ¿Cuándo volverás?-Dije alterada. No me lo podía creer.
-Mi madre me llevó al médico hace un par de meses. Me dijieron que sí no engordaba un par de quilos me meterían en un centro para anoréxicas-Dijo Irune, mientras se le llenavan los ojos de lágrimas.
Me puse a llorar, no me lo podía creer. Miré a Sandra, para ver su reacción. No lloraba, pero estaba muy palida.
-¿Por qué no nos dejastes aydarte?-Pude decir, con un hilo de voz,
-No quería que supieraís lo mal que lo pasaba...-Dijo ella, llorando- Hoy ingreso en el centro.
No me lo podía creer.
Entró la madre de Irune, María, y nos dijo que nos teníamos que marchar, que ellos tenían que irse. Nos dió el número por si nos apetecía llamar. 
Estaba temblando, a medio camino tube que bajarme de la bici e ir  andando. se me ocurrió ir a buscar a Lucas. Cuando me abrió la puerta me lanzé sobre él llorando. Él me abrazó fuerte y me invitó a entrar.
Me sirvió un chocolate caliente para que me calmara. Se lo conté todo. Él, en ningún momento dejó de abrazarme. Más tarde me consoló y estubimos toda la tarde juntos en su sofá. Cuando mi madre me llamó, Lucas me acompañó a casa. me besó. Fué un beso apasionante, pero a la vez notava que se sentía preocupado. Suponía que debería ser por mi, y al mismo tiempo por Irune, que también amigos.
Se lo conté a mi madre, llorando, y me dijo que ella ya lo sabía, que hacía un par de minutos que María le había llamado. No cené. No me entraba nada en el cuerpo. Sólo me quería despertar y ver que todo había sido una pesadilla; una gran pesadilla.

lunes, 28 de marzo de 2011

La fiesta del sábado.

Lunes... Volvía a empezar la semana... ¡Que depresión!
Lo único que me consolaba era que podría verle... Aún no me creía lo que había pasado el día anterior... Aún estaba en las núbes...
Me esperó en la puerta como cada dia, lo único es que hoy me ha besado en los labios y me ha dicho "te quiero". Así, cualquiera va contenta a clase. Las horas me pasaron rápido, pues él estaba sentado junto a mí.
Por desgracia, no todo fue tan bonito. A la hora del recreo tenía reunión de delegados... ¿Por que me habría presentado? Fue una media hora bastante aburrida, y encima sin los cotilleos de Sandra e Irune...
Estaba en la taquilla, cogiendo los libros para la tarde, cuando Carlos se acercó hacia mí.
-Nora, ¿Cómo estas?- me dijo con una grata sonrísa en la cara.
-Ei Carlos, bién ¿Y tú?- le pregunté.
-Bién, bién. Oye, el sábado hago una fiesta en mi casa a las 18h, ¿te apatece venir?-me soltó
-Mm,... Pues no lo se, lo tendría que preguntar-Le dije, confusa. ¿Y Lucas?
Hablando del rei de Roma, mejor dicho, del rei de mi corazón. Apareció Lucas y me besó en la mejilla.
-Hola guapa-Me dijo con una sonrisa en la cara, y miró a Carlos- ¿Cómo estaís?
-Lucas, he invitado a Nora a mi fiesta del sábado, ¿te apetece venir a ti también?
No sabía que estos dos se conocían...
-Me encantaría- Dijo Lucas,- y más, si va mi princesa-sonrío.
-Bueno, pues os veo allí.-Dijo Carlos contento.
Lucas me agarró de la cintura y me besó delicadamente. Luego me dió la mano y fuimos a clase de historia.
Por la tarde me llamó, para ir a dar una vuelta. Esto de que el día durara más era un lujo. Disfrutamos a tarde sentados en el césped de un parque cercano a mi casa, escuchando música de mi iPod.

domingo, 27 de marzo de 2011

El dia perfecto...

Me levanté por la mañana. Ya era domingo. "Mierda" Pensé para mis adentros.
Hice la cama y fuí a la cocina, a desayunar. Mis padres ya estaban levantados y estaban algo ocupados. Mientras me calentaba mt taza de chocolate caliente en el microondas, escuché que mis padres comentaban algo  de una comida. ¡Se me había olvidado! Como Lucas era uno de mis mejores amigos desde la infancia, sus padres y los míos eran muy amigos, y hoy les habían invitado a comer.
-Papa, Mama... ¿Al final vienen a comer?- contesté mientras sacaba la taza del microondas.
-Sí cariño, vendrán sobre las dos, cuando Antonio plege de trabajar- contestó mi padre.
Miré el reloj. ¡Eran las doce menos veinte! 
-Voy a arreglar la habitación y a ducharme, ¿vale?- les dije a mis padres.
-Nosotros ahora saldremos a comprar un par de cosas que nos faltan, cuidarás de Alex, ¿verdad?
-Sii...- y como no, la tonta de  Nora tenía que cuidar a su hermano mocoso dos años menor.
Acabé de arreglar la habitación y me metí en la ducha. 
Me puse una camiseta (mi favorita, una de Bob Esponja) y unos tejanos sencillos.

La comida fué divertida. Había mucha confianza entre todos, y nos lo pasamos muy bién.
Al acabar, Lucas y yo fuimos a mi habitación a ver una pelicula en el ordenador. Nos acomodamos en mi cama, con un par de cojínes, y empezamos a verla. Al rato me dí cuenta de que me estaba mirando. Le miré y le sonreí, todo y que estabamos a oscuras, podía ver sus increíbles ojos. Y el debió ver mi sonrisa, porqué me la devolbió.
-Me gustas mucho- Me susurró en la oreja.
-Tu a mi también- Pude decir, muerta de la emoción.
Se acercó lentamente. Estábamos tumbados en mi cama, boca abajo. Cada vez estábamos más juntos y lentamente me atrebí a acercar nuestros labios, que finalmente se tocaron.
-¿Quieres salír conmigo?- Me dijo separandose lentamente de mí.
-Me encantaría.- Le dije, y le volví a besar.

sábado, 26 de marzo de 2011

Victória

Sonó el móbil. ¿Que hora sería? ¡Las diez de la mañana! Me aparté los pelos de la cara, y contesté, con voz ronca:
- Nora, ¡Buenos días!- Dijo alguien con voz alegre, pude acertar que la voz era masculina.
- Buenos dias- Dije, con voz ronca- ¿Quien eres?-Pregunté, con suavidad.
- ¿No me reconoces Nora?- Dijo la voz sorprendida- ¡Soy Lucas!
- ¡Lucas!- Dije alegre- Buah perdona, no te había reconocido.
- Nora, juego un partido dentro de una hora, me gustaría que vinieras a verme jugar- Dijo directo al grano.
- Me encantaría- dije sin más- Estaré allí animándote Lucas.
-Gracias, nos vemos allí- Dijo antes de colgar.
Estaba nerviosa. Tenía una cita con él dentro de una hora, y no sabía que ponerme. Salté de la cama y me metí en la ducha. Me arreglé el pelo, me cepillé los dientes, y me vestí. Finalmente me decidí por unos tejanos desgastados, mis Converse all Star y una camiseta del equipo. Yo hacía patinaje en el mismo club donde él juega al fútbol. Salí de casa, me subí en la bici. Todo y estar ya en primavera, seguía haciendo frío, subí rapidamente a por mi sudadera.
En el campo de futbol había mucha gente. Más tarde me enteré de que en el partido se decidiría qual de los dos equipos sería el campeón. El partido estaba emocionante. Iban empatados uno a uno. De golpe todo fue muy rápido. Le pasan la pelota a Jorge, que este se la pasa a Pablo, y finalmente Lucas la coge y mete un gol increíble. Aplaudí un montón, y aún más, cuando miró hacía donde yo estaba, con los demas, y me señaló. Fue increible. Me había dedicado el gol.
Todo acabó, con victória de los míos, una jornada increíble. Cuando todos salieron del vestuario, fuímos a dar una vuelta todos. Los chicos del fútbol, con otros jugadores del equipo de balonmano, y unas cuantas patinadoras.
Lucas me acompañó a casa. Y... pasó algo alucinante. Me besó. Se acercó lentamente a mi, me acarició la mejilla y me dió un beso inolvidable en los labios.