Me levanté aquella mañana. Tan sólo eran las seis y media de la mañana. Me metí en la ducha. Me hice el recogido obligatorio de la competición y me puse las lentillas. Me puse la malla, y cogí la bolsa de los patines.
Mis padres me dejaron el la entrada de aquel enorme pabellón. Me tocaba salir sola, sin el grupo, a patinar, ya que había sido la más buena en los entrenos.
Las nueve. Después de una hora de coche, y media hora de calentamiento, empezaba la competición. Lucas se había metido en la cabeza que quería venir, y mis padres lo trajeron. Estaba muerta de verguenza.
Las diez y cinco. Segía sentada en el vestuario, cuando dijieron mi nombre "Nora De la Cruz, salga a la pista". Era mi turno. Besé mi colgante de la suerte (un simple colgante de la paz, que llevabamos las tres, Sandra, Irune y yo) y salí a la pista. Miré las gradas. ¡Estaban exageradamente llenas! Sonó la musica. Era el B.S.O del Titánic. Me la sabía de memoria. Me encantaba. Empezé el baile.
Diez y diez. Todo había salido impecable. Ninguna caída, ningún tropiezo, ninguna distracción.... Todo increible. Irune era la mejor del equipo, habría venido ella al no ser por... por... por eso... No quería recordar lo que había pasado aquella semana. Se me inundaron los ojos de lágirmas.
Doce y veinte. Nos llamaron a todas la patinadoras. Era la hora de anunciar las ganadoras. Empezaron por las más pequeñas, y fueron subiendo de categoría.
Una menos cuarto. Anunciaban mi categoría. Cadete (15-16 años). Me vino a la cabeza la gran frase "And the winner is..." Se me escapó una risita. "Y la ganadora es... ¡Nora De la Cruz!". No me lo creía. Yo. Yo había ganado.
Tres y quarto. Nos dirijíamos hacia urgéncias. Si, urgéncias. Me tropezé bajando las escaleras del pabellón, y suponía que me había esguinzado el tobillo.
Al fin salimos de aquel infierno. Salí en muletas. Dos semanas... vaya mierda...
Me quedaba una eterna semana. En muletas, con reuniones y encima, sin Irune...
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